
No se puede creer aún no deja los ositos de peluche ni las sábadas rosas, ni los vestidos rosas, pero ya folla como la más experimentada de las putas. Hasta se traga la leche sonriente y feliz.

No se puede creer aún no deja los ositos de peluche ni las sábadas rosas, ni los vestidos rosas, pero ya folla como la más experimentada de las putas. Hasta se traga la leche sonriente y feliz.